Las 35 horas de Susana

El gobierno andaluz del PSOE trajo al pasado Pleno del Parlamento andaluz un decreto, el 5/2016, por el que se regula la jornada de trabajo del empleado público de la Junta de Andalucía; y su grupo parlamentario una PNL en la que se insta al gobierno central a no recurrir ante el Tribunal Constitucional el decreto, habida cuenta de la suerte corrida por decisiones similares ya adoptadas por el País Vasco o Castilla La Mancha y suspendidas.

En marzo de este año, la Junta General de Asturias aprobó una proposición no de ley para la restitución de las 35 horas de jornada laboral para los y las empleadas públicas. Todos los grupos, a excepción del PSOE, respaldaron la iniciativa. Los ‘socialistas’ argumentaron su voto en contra en no querer ser partícipes de una estrategia consistente en “colgarse medallas a costa de los empleados públicos”; y en que la jornada laboral tiene regulación estatal. Por su parte, el PP argumentó su apoyo a la PNL en la defensa a ultranza de los derechos de estos trabajadores y trabajadoras, “algo que hacen más que nadie”, según expuso con vehemencia el diputado encargado de posicionar a su Grupo.

Pero, ¿qué ha pasado en seis meses para que el PSOE andaluz se decida a impulsar una medida de poco recorrido, que no respaldó en otra comunidad autónoma que gobierna y que ya está en los tribunales donde se ha adoptado? Pues no muchas cosas, la verdad, pero alguna ha sido realmente sonada.

Susana Díaz, el ala derecha de la derecha del PSOE, necesita lavar su imagen tras cobrarse la cabeza de su Secretario General para entregar el gobierno central al PP. Una maniobra que ha provocado un divorcio entre quienes dirigen el PSOE y quienes militan en él, entre quienes les votaron y quienes han obtenido sus escaños gracias a esos votos entregados para desalojar al PP del gobierno.

Así las cosas, un golpe de efecto no viene mal, y si sale gratis, mejor. En pocos días la Junta ha anunciado la elaboración de una guía de cláusulas sociales acordada con los sindicatos y el decreto convalidado. De lo primero sabemos poco aún: esperamos con interés la repercusión que dichas cláusulas puedan tener en los contratos adjudicados por el gobierno autonómico para que empresas privadas se hagan cargo de servicios como la ayuda a domicilio, la limpieza hospitalaria y muchos otros. La privatización de estos servicios ha precarizado aún más a sus trabajadoras, cuyos menguados salarios y jornadas abusivas ilustran qué quiere decir exactamente “optimizar recursos” y “hacer frente a la crisis blindando los servicios y cumpliendo con los objetivos del déficit”. También sirven para clarificar la apuesta de Susana Díaz por la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, pero eso lo dejamos para otro día.

Así que las cláusulas sociales, cuando se concreten y detallen, debieran llegar a todas esas empresas que con dinero público explotan a sus plantillas. Vaya a ser que alguien piense que son un anuncio sin nada detrás. Sin nada detrás que beneficie a los y las trabajadoras, que hay gente para todo.

Y luego ha venido lo del decreto. Poco probable que surta efectos salvo que en Madrid el PP piense lo mismo que sus compas asturianos y le dé por defender a los y las empleadas públicas “más que nadie”. Pero de momento nada hay sobre ello y cuando lo haya, sobrarán en Andalucía pechos socialistas prestos a lucir las medallas rechazadas en Asturias y arrancadas por el constitucional de las solapas manchegas y vascas.

En realidad, hay poco que pueda hacer o decir la presidenta Díaz que sea creíble. Recomiendo encarecidamente el video de la intervención de Antonio Maíllo en el que le recrimina la cadena de incumplimientos y falsedades sobre los planes de empleo. Hace tanto tiempo que Susana Díaz empezó a prometerlos que por aquel entonces aún apoyaba a Pedro Sánchez. Desde antes incluso viene apoyando sus aspiraciones personales en una campaña propagandística que, disipado el humo, habrá provocado la frustración en miles de vidas ajenas. Personas desempleadas que cada semana peregrinan a sus Ayuntamientos para saber si ya pueden contratarles, mujeres que trabajan a cuatro euros la hora en la concesionaria de turno y que a lo mejor han oído lo de las cláusulas sociales esperanzadas, o las de miles de personas que todos los días echan a andar los servicios públicos en Andalucía y que lo hacen engañadas por una mujer que, no sabemos qué tal cose, pero estarán ustedes conmigo en que mentir, miente de maravilla.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Blog. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s